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“La inteligencia artificial no superará a la humana en cientos de años”

Francisco J. Martín tiene un don, creo yo. Sabe de lo que habla. Es un experto en su materia, el machine learnig (ML) o aprendizaje automático. Y es muy humilde. No hace alarde, ni quiere aparecer en los medios y en los foros hablando y dando titulares rimbombantes, como sí hacen otros, acerca de la tecnología que ya está cambiando las empresas y la Sociedad, la inteligencia artificial (IA). Lleva, como él mismo señala, más de 23 años interesado y trabajando para este universo, e hizo su post doctorado en el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC con Ramón López de Mántaras, director del Instituto del CSIC.

Desde entonces, y hasta hoy, ha creado varias empresas especializadas en una de las ramas o técnicas de la IA, el machine learning, con un reto y una pasión, como él dice: “hacer que las máquinas muestren el más mínimo síntoma de inteligencia”. La versión más ingenieril de Francisco J. Martín es la que hace que dónde otros ven problemas, él reconozca soluciones que con un poquito de inteligencia de las máquinas para que nos puedan hacer la vida mucho más fácil y entretenida a los humanos.

En Big ML “lo que intentamos hacer es que la tecnología se democratice, que sea mucho más accesible a mucha más gente”, y que no quede solamente en manos de unas cuantas compañías muy grandes. Y en siete años que llevamos con Big ML “hemos pasado de un extremo en el que muchos decían que no entendían nada de lo que le estabas hablando, a otro en el que la gente nos pide empezar con la plataforma de un día para el otro. Nosotros hemos hecho algo que hasta el día de hoy pocas compañías han hecho, y es hacer la plataforma accesible de forma inmediata. En cuestión de segundos las empresas se conectan a Big ML y tienen acceso a todas las soluciones que proporciona.

Francisco J. Martín es muy crítico con las consultoras que lanzan cifras y previsiones de lo que supone el mercado de la IA o el ML, o de si las empresas lo utilizarán o no. “Me gustaría tener un algoritmo que me dijera cuánto de fiables son todas esas previsiones”. En los tres primeros meses del año Big ML ha tenido más de 5.000 compañías de todo el mundo interesadas en su plataforma. “Todas y cada una de las compañías del mundo van a necesitar ML en el corto plazosino no serán competitivas”.

El machine learning lo podemos encontrar hoy en multitud de aplicaciones, de forma trasparente, como los correctores cuando el usuario está escribiendo un mensaje en el whatsapp, o cuando Google es capaz de decirle si en un determinado trayecto va a haber más o menos tráfico. Todo este tipo de inferencias, por debajo tiene algoritmos de ML que han encontrado una serie de patrones que son los que permiten hacer esa serie de inferencias.

Alrededor de la ética de los algoritmos Francisco J. Martín consideraque “hay un exceso de paranoia”. Los algoritmos no van a hacer nada que las personas no le hayan dicho que hagan. Si lo que se pretende es que no haya ningún tipo de fraude, sesgo o prejuicio a la hora de tomar una decisión, las aplicaciones programadas por personas también deberían estar reguladas en el mismo sentido ya que los humanos somos los que hemos inventado el fraude. “Las máquinas no van a aumentar ningún tipo de fraude”.

También respecto de los gurús en inteligencia artificial, que hoy proliferan y son capaces de hacer predicciones sobre la inmortalidad o sobre el momento en el que la IA será superior a la inteligencia humana, Francisco es muy escéptico, por no decir también crítico. “Basado en los hechos actuales, en el conocimiento de base de lo que cuesta hacer un sistema informático a día de hoy mínimamente inteligente, estos cuantos años que se esperan para que supuestamente las máquinas superen en inteligencia a los humanos, yo creo que pueden ser más unos cuantos cientos de años que unas cuantas décadas”.

Con la compartición de los datos médicos, de diagnósticos de enfermedades similares, o tratamientos y diagnósticos diferentes para la misma enfermedad, si somos capaces de construir una gran base de datos de información, mejoraríamos mucho la salud mundial, los diagnósticos, los tratamientos. “Y esto es lo que a mi muchas veces me desespera de los grandes protectores de la privacidad, que son los que de alguna forma impiden que algunas áreas de la ciencia mejoren debido a la utilización de estas tecnologías como los algoritmos de la IA”. De otra manera hay cosas que los médicos nunca en la vida van a ser capaces de identificar. Si con estas ayudas nos curamos antes, y podemos evitar diversos tipos de enfermedades, sí que podremos alargar la vida unos cuantos años más. Pero de ahí a llegar a la inmortalidad hay todavía un infinito. “Cuando escucho hablar de estas cosas me entra la risa”.

Por mucho que los ordenadores hayan ganado en velocidad de cómputo, y el precio se haya reducido muchísimo, los algoritmos y la ingeniería del software que permiten aprovechar esas máquinas no han evolucionado al mismo nivel.Los algoritmos que se están poniendo hoy en práctica tienen 20 o 30 años de antigüedad. Y por mucho que nos presionemos ahora mismo, no se puede avanzar más deprisa. “La única presión que mueve a algunos a decir ciertas cosas es monetariaProfesores que antes cobraban 100.000 ahora ganan un millón por decir ciertas cosas. Y mucha gente que habla de este tipo de cosas no ha programado en su vida, no ha escrito código nunca o lo ha hecho hace mucho tiempo y se cree que hoy eso está automatizado”.

Francisco está también seguro de que entre este año y el principio del que viene veremos la desaparición del hype en IA y ML. Hemos vivido una etapa de desinformación muy grande. “Cuando a los consumidores se les está vendiendo Cognitive Intelligence, hay que tener mucho cuidado. Es como vender coches que vuelan. Muchas de estas tecnologías se venden con excesivo marketing y en algunas grandes compañías se compra esto no basándose en probarla para ver si funciona o no, sino que se toma la decisión de comprar en un campo de golf. Y así esto es lo que produce que los ciclos de hype se extiendan más o menos”.

Y hablando de España, las tecnologías y la inteligencia artificial, Francisco J. Martín asevera que en nuestro país hay científicos que han estudiando estos temas desde hace años, y que quizás no hayan sabido hacer fuerza para crear un sistema educativo que lo aproveche. Y por ello ha quedado diluido en una de las muchas materias que se pueden estudiar. “Yo escucho a gente que dice que va a estudiar un Master en Big Data, y yo soy de los que digo el Big Data es una de las mayores tonterías que se ha inventado nunca. Porque el Big Data es el Data del mañana. No tiene sentido llamarle Big por el hecho de que sea de un tamaño. No se a qué se refiere la gente cuando habla de Big Data”. Francisco es muy crítico, y cree que el sistema educativo español necesita una reforma estratégica muy grande donde se elijan área de interés para el país para crear valor en esas áreas. Y si tuviera que hacer una apuesta para España lo haría en la intersección de la medicina con las nuevas tecnologías. “En España hay buenos médicos y muy buenas startups en este terreno de la IA. Si estas startups estuvieran en China o EE UU seguro que recibirían mucho más interés por parte de los inversores”.

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